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Mi principal orgullo es ser Ucabista, a un semestre del periodismo con título. Hija única de madre soltera; consentida pero no malcriada. Al ver cómo mi mamá alcanzó, amordazó y dominó el éxito entendí que los hombres no son necesarios para ser feliz (pero te hacen la vida un poco más divertida). Católica de Dios, no de Iglesia. He vivido rodeada de gente creyente que me ha llevado a entender que creer en Dios es más que saber que existe, es dejarlo actuar y confiar en su amor. Amante del 2.0, por eso puedes ver mis perfiles en Myspace, Facebook, Linkedin, aunque preferiría que me siguieras en Twitter @VanCaro4 para poder seguirte a ti también. Adoro leer tanto que una de mis metas de vida es tener una enorme biblioteca igual a la de la Bestia, en el clásico de Disney. ¿Status actual? Pequeña profesional, haciendo del nombre una marca. Pasa y ve cómo se ha ido puliendo este diamante.

01 febrero 2012

“El secuestro se ha convertido en un crimen rentable y de poco riesgo para el delincuente”


Criminólogo aseguró que por cada seis secuestros, solo uno se denuncia
 

El secuestro es uno de los delitos que más ha incrementado en el país. Para el año pasado 1.180 secuestros en Venezuela, mientras que en 2010 se contabilizó un total de 870, según cifras de denuncias registradas por el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminálisticas y la Guardia Nacional. El porcentaje de incremento de este delito es de 500%, entre 2009 y 2011; y el del homicidio es 350%. “El secuestro se ha convertido en un crimen rentable y de poco riesgo para el delincuente”, aseguró el experto.
Ser mujer, portar joyas y dar un paseo en la noche por una zona poco transitada podría ser la combinación perfecta para llamar la atención de los secuestradores express. Rafael León, ex director del departamento de Bandas, Drogas y Robos Cicpc, mencionó que esas son las características que pueden poner en riesgo la seguridad de las venezolanas, debido al alto índice de secuestros de mujeres que se registran en el país. Sin embargo, no descartó que el género masculino se encuentre exento.
Mármol García indicó que a partir de los días miércoles hasta los domingos las bandas de secuestradores se encuentran más activas y señaló que los grupos que antes se dedicaban al robo de autos blindados, bancos y joyerías ahora operan en actividades de secuestros prolongados, los cuales requieren de logística y más de un mes de preparación, para detectar a personas adineradas que residen en zonas del este de Caracas.
León mencionó que a estos crímenes también se han unido ex funcionarios policiales y militares. La participación de la policía en actos delictivos ha sido denunciada muchas veces en Venezuela. El propio ministro de Relaciones Interiores y Justicia, Tarek El Aissami, admitió a inicios de 2010 que efectivos de la policía han estado involucrados hasta en 20% de todos los delitos.
Al delito de extorsión y secuestro también se han sumado guerrilleros y ex rebeldes colombianos, dijo Mármol García. Pero son los jóvenes delincuentes de las grandes barriadas, aquellos que previamente se dedicaban al sicariato y al microtráfico de drogas, los que constituyen el mayor riesgo para las víctimas. “Son lo que nosotros llamamos en el argot policial ‘coco. Para muchos de ellos la vida no vale nada, y ante un acoso policial o una mala negociación, ajustician a la víctima”, expresó.
Otra modalidad de plagio es el psicológico o telefónico, denominado así por el consultor de seguridad, Luís Granados. “Llaman a tu casa y te dan todo tipo de datos relacionados al familiar que desean secuestrar y piden a cambio una cantidad en tarjetas telefónicas”, explicó Granados.
Las bandas dedicadas a la extorsión, término que utiliza la legislación venezolana para este delito, se encuentran en centros penitenciarios y utilizan las Páginas Blancas y Amarillas, según indicó Mármol García.
¿Denunciar o no denunciar?
Venezuela ingresó a la lista de los 10 países con más tasa de secuestros a nivel mundial en 2007, ocupando el noveno lugar. Sin embargo, el miedo a perder al familiar plagiado y la desconfianza en las autoridades y a las instituciones gubernamentales hacen que por cada seis secuestros, solo uno se denuncie. “Si en 2011 hay 1.180 denuncias por plagio, quiere decir que en realidad hubo cinco mil a nivel nacional”, explicó el criminólogo.
Para evitar ofrecer mayor impunidad a los delincuentes que escogen este delito para hacer su quincena, la Asamblea Nacional sancionó en 2009 la Ley Contra el Secuestro y la Extorsión. En el documento se establece que los familiares deben denunciar a las autoridades cuando un allegado sea víctima de secuestro, al igual que sanciona  a aquellas personas que paguen un rescate a los plagiarios.
A pesar de que la ley busca tener un registro confiable de los secuestros en el país, en la parte práctica “no tiene sentido”. Mármol García indicó que esta disposición coarta la libertad de cada persona de agotar todas las vías existentes  y señaló que no se ha sancionado a ningún familiar por estas circunstancias. “Antes de salir a perseguir a las personas por querer rescatar a sus allegados, la policía debe desmantelar a las bandas de secuestradores”, afirmó el criminólogo.
No obstante, expertos coinciden en que ante una situación de secuestro la familia debe denunciar el caso a la División Antiextorsión y Secuestro, pues estos funcionarios saben cómo negociar con los delincuentes. “Hay que comprender que el familiar pasa a ser una mercancía y los sentimientos deben alejarse un poco”, recomendó el criminólogo.

PARA PREVENIR
“Hay que estar concientes que Venezuela es un país violento e inseguro”, señaló Mármol García, luego de precisar que solo uno de cada cinco secuestros es planificado, por lo que aconsejó que la mejor medida de prevención es la prudencia.
Por su parte el asesor de seguridad, Luís Granados, comentó que estar alerta al salir y entrar al hogar y al lugar de trabajo y notificar cualquier situación o vehículo extraño al cuerpo policial más cercano es la medida de prevención ideal.
También recomendó que se deben evitar realizar paseos por lugares oscuros, sin vigilancia y solitarios, al igual que no proporcionar datos de identidad en una llamada telefónica y no abrir la puerta de la vivienda sino se está esperando visita. “Conocer al personal que trabaja dentro de la casa o del edificio es también muy importante”, dijo Granados.

Publicado en Diario 2001 el 1 de febrero de 2012